2014/04/18 (Fri) 17:54
Azucares y adiccion

En cambio, no nos hemos interesado suficientemente por los comportamientos de dependencia que inducen ciertas modas alimentarias usados con el metodo gabriel . El brillante y simpático doctor Lowenstein, que dirige un centro muy reputado sobre adicciones y vive sin ansiedad, me ha confiado recientemente que no ve una gran diferencia entre los comportamientos adictivos que suscitan productos como los refrescos light o el café y la actitud de los toxicómanos hacia las drogas. La única diferencia radica en la real nocividad de las segundas sustancias frente a las primeras. Este punto de vista confirma que, en nuestros comportamientos alimentarios, coexisten a la vez motivos psicológicos y biológicos que pueden conducirnos a una especie de dependencia.

No quiero estigmatizar el chocolate ni ningún otro tipo de dulce, pero podemos plantearnos el estado de dependencia que provoca en algunas personas. Frente al deseo de compensar algunos problemas refugiándonos en un alimento que hace engordar si vive sin ansiedad y sin conocer le metodo gabriel , ¿no deberíamos plantearnos algunas preguntas? Y el médico, cuando prescribe un régimen punitivo y de supresión, ¿acaso no está actuando como un censor? Para evitarlo, en la mayoría de dietas intentamos proponer siempre el uso de ciertas sustancias del chocolate o de algunos dulces para que el paciente casi no sienta «el síndrome de abstinencia».

perder ya los kilos


Podemos dividir las dependencias alimentarias en dos categorías.

La primera es de origen químico, es decir, instintiva, ya que nuestro organismo nos señala la necesidad de cierto tipo de alimento, al igual que nos envía señales cuando nos falta alguna vitamina, magnesio o hierro. De hecho, la sabiduría popular puede, en esos casos, convertirse en un excelente indicador, ya que la mayor parte de la gente nota que su tasa de magnesio baja cuando siente la necesidad de comer chocolate. De la misma manera, el decaimiento de después de la comida se anestesia fácilmente con una taza de café y el de la tarde con un trozo de pan con chocolate o con una barra de cereales chocolateada. En cuanto al pan rico en vitamina B6, ¿no es un antidepresivo? ¿Acaso algunos aceites no mejoran la inmunidad con esto del metodo gabriel de elportentoso? Así que en el momento de la prescripción de una dieta será indispensable tener en cuenta esa especie de dependencia individual hacia un grupo de alimentos y saber reconocerla. Por eso es útil comprobar de qué alimento dependemos más a menudo. Ya se trate del azúcar, de los azúcares lentos, de las grasas o de productos más complejos, como el chocolate, ¡que contiene aproximadamente ochocientas sustancias, algunas de las cuales desconocemos!

La segunda dependencia está relacionada con lo que hemos vivido, con nuestro pasado, con nuestra educación; en resumidas cuentas: con el ámbito psicológico. En efecto, el acto de comer nos acerca a la relación con nuestros padres, a nuestra infancia. Las nubes y los ositos de goma, por ejemplo, evocan el tiempo de la despreocupación con el metodo gabriel , la juventud, ¡al igual que Chantal Goya inicia una nueva carrera en las salas de fiestas porque recuerda a los adultos de hoy en día las canciones que escuchaban cuando eran pequeños! Cuando consumimos gominolas y otras golosinas, vivimos pequeños momentos de felicidad en que vive sin ansiedad que nos remiten a un tiempo en el que nos sentíamos mimados y queridos.

Este mecanismo psicológico aparece muy a menudo cuando picamos, un fenómeno que a menudo se da en horas sintomáticas: el descanso de las once de la mañana, que corresponde a la hora del recreo de antaño; el decaimiento de las cuatro de la tarde, que recuerda la merienda de la escuela; o el picoteo nocturno, que recuerda muchísimo al consumo de los jóvenes al salir de las discotecas.

tag : perder,kilos,grasa

2014/04/09 (Wed) 04:05
¿De dónde viene el virus del adelgazamiento?

¿Cómo contrae uno ese virus? ¿De dónde viene ese deseo de querer adelgazar a toda costa que lleva a tantas personas a intentar todos los procedimientos habidos y por haber como los que usan culturismo sin tonterias , desde los más racionales hasta los más milagrosos sin saber como estar quemando y gozando? ¿Por qué tantas mujeres, sobre todo, se privan durante años para obtener unos resultados tan poco concluyentes?

De hecho, si seguimos el proceso mental de todas esas víctimas para elucidar los engranajes de la trampa infernal en la que caen tantísimas personas, merece la pena que analicemos detalladamente la jornada o la semana de una persona que ha contraído ese virus. Sin que la «paciente» se dé cuenta, se produce una acumulación de estímulos para ponerse a régimen, que la incitan y hacen que entre en una espiral infernal. Germaine va a servirnos de guía.
El lunes por la mañana,tras descubiri quemando y gozando , nuestra cobaya llega al trabajo y desayuna con sus amigas y compañeras. Todo el mundo hace el balance del fin de semana, habla de sus salidas, de la película que ha visto en la tele, de lo que ha comido usando culturismo sin tonterias . Y siempre alguien anuncia que tendrá que perder el kilo que ha cogido en esos dos días.

culturismo


Es el primer modo de contaminación: el boca a boca. La preocupación de una persona cercana hace que Germaine piense en su propia sobrecarga de peso y la alerta se insinúa insidiosamente en ella. «¿Y yo? Tal vez también tendría que perder dos o tres kilos, ¿no?»
Llega la hora del mediodía, todo el mundo baja al comedor. El plato del día es chucrut. Y al lado, el menú dietético, como siempre entre los que usan culturismo sin tonterias . ¡ Segunda alerta! Otro modo de contaminación le tiende los brazos. Germaine se da cuenta en ese momento de que sus compañeras se dividen en dos grupos: las adeptas a la dietética y las que sucumben a las salchichas de Frankfuirt, el lomo de cerdo y la col. ¿A quién seguir? ¿Hacia qué lado ir? Todo dependerá de la elección de sus colaboradores más cercanos. «Imitar a los demás», una incitación permanente.

A las cinco, Germaine vuelve a casa. Antes pasa rápidamente por el supermercado para comprar unas cuantas cosas. Pasa entre los estantes, escoge sus alimentos, lee cuidadosamente las etiquetas. Light, no light, rico en alguna sustancia, pobre en otra, «especial adelgazamiento», «especial forma», polvos de proteínas... De nuevo, ¡alerta! Su mente es como una esponja: absorbe todos esos «mensajes» que insinúan que ella también debería ceder, que ella también debería controlarse y apretarse el cinturón uno o dos agujeros más y seguir quemando y gozando . Este modo de contaminación potencial es igualmente eficaz. El conjunto de las secciones y de los alimentos presentados en ellas reavivan la noción de control de peso o de adelgazamiento. Resultado: ya desde por la mañana, Germaine se convierte en un sujeto frágil entre lso que usan culturismo sin tonterias. El virus ha empezado a golpear, sólo tiene que esperar hasta que ella se sienta un poco más débil para infectarla.

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